Cómo manejar a Géminis
Punto uno: si para ti el amor significa seguridad, mejor es que no te acerques mucho a Géminis. Y si has caído seducido por su maravillosa habilidad de palabra ten en cuenta este consejo: no lo busques si no le ves venir, ni te cuelgues de su cuello cuando quiera irse. Una vez aceptado su espíritu inquieto e impredecíble es posible que las cosas funcionen. Empecemos por el principio.
Para enamorar a este versátil, divertido, voluble, interesante, curioso e inconstante ser hay que tener en cuenta varias cosas. La primera es que se trata de un signo de aire y, por lo tanto, muy mental.
Géminis antes de enamorarse del físico de una persona lo hace de su mente: si no te muestras inteligente, si no estás a su al tura, si no eres ágil de cabeza y rápido de ingenio como él, mal vas porque Géminis necesita un compañero/a que lo siga, que entienda su necesidad de experimentar cosas nuevas y soportará malamente a una persona que se quede en casa cocinando, pasando el aspirador o haciendo zapping.
Punto dos: la manera de mantenerle interesado es permanecer dispuesto a probar experiencias nuevas e interesantes ya que Géminis piensa que en la variedad se esconde la sal de la vida. Géminis se escurre, es imprevisible, aparece y desaparece constantemente porque no soporta sentirse atado. No puede mantener una relación que le agobie y necesita sentirse estimulado continuamente con novedades porque la rutina lo mata.
Quizá por eso a este ser tan polivalente le encante brillar en los salones. Deberás acostumbrarte a verle (a él o a ella) divertido, elocuente, persuasivo, mariposeando de flor en flor, seduciendo sin parar. Todo un espectáculo. ¡Ah! Y no se te ocurra, cuando estés en plena pataleta, intentar darle celos porque es inmune.